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martes, 14 de octubre de 2014

Héroes que no son leyenda (II)

Proseguimos con nuestro pequeño homenaje a esos héroes de una (o varias franquicias) que jamás llegarán a los más grandiosos altares de la NBA pero cuyo recuerdo latirá siempre fuertemente en el corazón de los seguidores de sus equipos. Hoy es el turno de una de las grandes torres de la NBA. Defensa feroz, ancla de sus equipos y líder sobre la cancha: Tyson Chandler, la pieza clave.

Tyson Chandler: el bastión necesario

Verano de 2011. Júbilo en la ciudad de Dallas, que ha visto como su equipo se alza con el anillo de la NBA tras derrotar a los aparentemente todopoderosos Miami Heat de LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh. Dirk Nowitzki, MVP de las finales, el veterano Jason Kidd, el eléctrico José Juan Barea y el resto de actores secundarios que ayudan a la gran superestrella alemana reciben los elogios de la prensa. Y entre todos ellos especialmente destaca uno: Tyson Chandler. El pívot que había llegado el verano anterior en un traspaso, procedente de los débiles Charlotte Bobcats con los que había conseguido entrar en Playoffs como octavos en el Este, se había erigido en pieza fundamental para complementar al legendario Dirk y aportar los rebotes, tapones e intimidación necesarios para hacer funcionar la máquina de Carlisle. "Que se quede Tyson" era una de las grandes premisas de los texanos para esa postemporada...pero la realidad, tozuda, quiso chocar brutalmente con las expectativas.

58 millones en cuatro años, Carmelo Anthony y un proyecto donde cupieran sus aspiraciones financieras y deportivas tenían la culpa. Chandler declaraba su tristeza por marcharse del lugar en el que se había convertido en campeón de la NBA, pero la oportunidad que se le presentaba era demasiado buena para dejarla pasar a sus casi 30 años, porque al fin y al cabo "Business is business". Y por su parte los neoyorquinos conseguían a un pívot poderoso y defensivo para amarrar su frontcourt y proveer de más ayuda a Carmelo. Las piezas comenzaban a encajar para el asalto al título que la franquicia había previsto con los fichajes del alero y de Amaré Stoudemire.

Pero antes de seguir con la historia acaecida en los últimos cuatro años miremos al pasado. Al momento en que un jugador que no había pasado por la Universidad daba el salto directamente a la Liga. Un draft de 2001 en el que el primer seleccionado, Kwame Brown, había seguido el mismo camino, y en que el número 3, justo después de él, era un español proveniente del Barcelona y no de una universidad americana. Extraños compañeros de podio para un pívot de 2,13 metros que aterrizaba en los jovencísimos ("Baby") Bulls para hacer de pareja del prometedor Eddy Curry para superar la sequía de los primeros años post-Jordan.

Sus cinco años en los de Illinois fueron, en general, merecedores de un aprobado o como mucho un "bien", pero tampoco nada absolutamente espectacular. Cuando parecía que se iba a convertir en una gran pieza (jugaba su cuarta temporada en la Liga y solo tenía 22 años) al realizar una muy buena 2004-2005 en la que los Bulls se clasificaron para Playoffs, la temporada siguiente lo vio perder mucho a nivel de juego, con su peor media de carrera en puntos (unos 5 por encuentro) pese a sus 9 rebotes y cometiendo casi 4 faltas por encuentro. Con su contrato recién estrenado las críticas arreciaron, y llegando un clásico de las zonas como Ben Wallace, uno de los pilares de los grandísimos Detroit de principios del Siglo XXI, era el turno de Chandler para moverse. El destino fue New Orleans, donde ahora jugaban los Hornets y Chris Paul comenzaba a hacer diabluras.

Su asociación de tres años con el pequeño base dio mucho rédito en cuanto a espectáculo y resultados para los de Louisiana. En la 2007-2008, y promediando casi 12 puntos y 12 rebotes, los Hornets llegaron a los Playoffs tras haber conseguido el segundo puesto de la Conferencia (tras unos Lakers que habían adquirido a Gasol y por delante de los siempre temibles Spurs), derrotaron a los Mavericks en primera ronda...y cayeron frente a los San Antonio, jamás descartables, en las semifinales. Después de la efímera gloria, sin embargo, llegaba una temporada más amarga, y con los Hornets a un nivel inferior al año pasado el GM, Jeff Bower, comenzó a rastrear el mercado que tenía su "center"...y la alarma saltó en febrero de ese 2009.

¿Qué hubiera podido ser de la Liga si ese 18 de febrero Tyson Chandler hubiese superado su reconocimiento médico on los Oklahoma City Thunder? Un día la NBA se echaba las manos a la cabeza y al siguiente respiraba algo más aliviada. Los Oklahoma no estaban ganando demasiados partidos pero Durant y Westbrook comenzaba a apuntar maneras, y envueltos por la atmósfera vibrante de su recién estrenada ciudad prometían dar muchas alegrías en el futuro. ¿Qué hubiese podido suceder?, ¿Harden habría llegado a los Thunder pese al posible incremento de victorias con la llegada de Chandler?, probablemente jamás se hubiese hecho el traspaso por Perkins y quién sabe cuáles hubiesen sido los resultados del equipo. Ahora, en retrospectiva, a buen seguro que los Thunder lamentan no tener a Chandler en sus filas...pero los contrafactuales son traicioneros, y muchas otras cosas pudieron cambiar durante los casi 6 años transcurridos. Sea como fuere al final el traspaso no se realizó, Tyson acabó la temporada (Derrotados en primera ronda por los Nuggets) y, esta vez sí, le tocó moverse a Charlotte, donde volvería a entrar en Playoffs, la primera vez en la historia de la franquicia, pero sería nuevamente traspasado por motivos financieros, un mantra que se repetía a lo largo de su carrera, a los Dallas Mavericks de Dirk Nowitzki y Jason Kidd.

Y aquí se comienza a vislumbrar el cierre del círculo que al principio del artículo habíamos trazado. Llegó el campeonato, los halagos y los festejos. Luego la luminosa Nueva York, con su dinero, su fichaje de Carmelo Anthony para redimir a la "Gran Manzana" y el Lockout, sirviendo Tyson como la pieza clave para cerrar el esquema defensivo de un Mike Woodson que sustituyó a D´Antoni. Mejor defensor del año y, curiosamente, relegado al segundo mejor quinteto defensivo (aunque en el tercero de "All-Nba") sería en su segunda temporada en la antigua posesión holandesa cuando logró llegar al All-Star, entrar en ese primer quinteto defensivo y ver cómo su equipo avanzaba con mano de hierro por el Este, llegando incluso a vislumbrarse un posible épico enfrentamiento contra Miami por el trono del Atlántico. Indiana los apartaría del sueño en la segunda ronda, y las bases para la recuperación que tan arraigadas parecían saltaron por los aires cuando el año siguiente se convirtió en una pesadilla a todos los niveles. Vagando sin rumbo por la tabla, con los esquemas defensivos y ofensivos sin funcionar y un caos general la 2013-2014 supuso que tras tres años de Playoffs y lo que parecía un futuro prometedor se convirtiera en cenizas y la afición mirara con pavor el destino de los Knicks.

Para calmar a las masas se optó por un fichaje popular: Phil Jackson, que tomaría las riendas de las operaciones deportivas del equipo. Con mucho que limpiar y poco que amarrar, el "Maestro Zen", en una jugada que aún resuena en la mente de algunos, mandó a Raymond Felton, perdido desde hace mucho tiempo, y al antaño ídolo Chandler a Dallas para traerse a Dalembert, Calderón, Ellington y Larkin. Y ahora, otra vez en su último año de contrato y tres años después del anillo al que en tanto contribuyó, Tyson Chandler regresa a Dallas para aportar lo que tanto benefició a Nowitzki en su única campaña juntos: rebotes, poderío defensivo, brazos largos y capacidad de intimidación. Los texanos ya se muerden las uñas pensando en la emoción de la nueva temporada.

Siempre clave en sus equipos, especialmente a partir de su llegada a New Orleans, Tyson Chandler ha marcado en las varias ciudades en las que ha jugado. En los Hornets por sus mates al servicio de Chris Paul, en los Knicks por haber sido uno de los mejores defensores de la Liga durante dos años "mágicos", para lo que habían experimentado los neoyorquinos previamente, y en Dallas por haber sido ingrediente clave de la receta que frenó a los Heat en las Finales de 2011. Nunca ha tenido un hogar fijo, a diferencia de otros jugadores que compondrán esta lista, pero su impacto en la vasta mayoría de temporadas disputadas, especialmente en su "madurez" post 2006-2007, nos habla de un jugador que aún será recordado y que muchos quisieran tener en su equipo.

Fotos: NBA

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