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miércoles, 15 de junio de 2016

Los Telegramas del Sábado (Jornada 43 a 47): La Final

Valencia y Baskonia ha quedado aparcados en unas semifinales con poco sabor. Valencia porque las bajas le han diezmado y porque, dentro de lo que ha sido el juego alegre y rápido de los toronjas esta temporada, cambiaron su filosofía para adaptarse a los acontecimientos. Los dos primeros partidos pusieron en evidencia que el equipo valenciano tenía muchas limitaciones y que los extraordinarios partidos que jugaron el año pasado contra el Madrid no se iban a repetir este año. ¿Por qué? Hay muchos factores que influyen, pero sobre todo uno: cuando Pedro Martínez decidió disfrazarse de Xavier Pascual para jugar como lo hace el de Gavá, se transformó en una copia mala del último Scariolo que dirigió al Baskonia en la temporada 2013-14. El espectáculo se fue al traste y solo las lesiones hicieron que la garra con la  que siempre han jugado los playoffs los valencianos volvieran a darnos un espectáculo increíble tras prorroga y canasta en el último segundo. Pero nada más. Por su parte Baskonia evidenció que las piernas ya no les llegaban para mucho más. Pero también aparecieron aspectos diferentes al juego desarrollado a lo largo de todo el curso, sobre todo, con la incorporación de Shengelia, que ha demostrado que Bourousis y él no tienen cabida en el mismo equipo. Y es que Bou ha tenido a lo largo de la temporada el equipo que siempre ha querido: el solo como protagonista en los postes (y donde haga falta) y a cuatro “enanos” corriendo como motos. Una lástima porque el espectáculo se ha resentido. La cena de fin de fiesta, que precede a los fuegos artificiales, que es la final, presentaba muchas expectativas dados los antecedentes y la calidad de los ingredientes, pero el vino ha llegado aguado y el banquete no ha tenido el nivel que se esperaba. Si hubiera que darle estrellas Michelin a esta semifinales, no se podría dar ni media, pese a las canastas finales de Vives o de Bourousis, que quedarán en la memoria de los aficionados como magnificas, pero solo eso… porque una canasta no hace unas eliminatorias.

Olvidadas las semifinales, solo hay que concentrarse en la final. Pero, ¿qué podemos esperar de ellas? ¿Habrá espectáculo e intensidad? Tal y como han jugado las semifinales, Barça y Real Madrid han puesto en evidencia que el que defiende gana. Los culés desarrollaron una defensa magnífica contra un Baskonia que en determinados momentos se mostró impotente para hacer nada. Baskonia no tuvo piernas y se lo puso más fácil. Las declaraciones de los jugadores se han centrado en eso: la defensa como justificación del resultado… veremos. Por su parte, el Madrid también hizo lo mismo, pero con mas carencias. El propio Pablo Laso nunca estuvo satisfecho con la defensa de su equipo y siempre temió un arrebato del Valencia, que solo se produjo en el tercer partido gracias a las circunstancias (lesiones) que permitieron prescindir de lo planificado por un técnico cobarde, que sabe que ha metido la pata y que sabe que su continuidad en la disciplina del equipo de la Cultura del Esfuerzo no está asegurada. Sin embargo, volviendo al Madrid, Pablo Laso sabe que su equipo no ha defendido nada esta temporada. No lo ha hecho en la Euroliga y no lo ha hecho en la liga, porque no lo necesitaba. Solo lo hizo en la Copa del Rey, que ganó, no sin ciertas dificultades. Por tanto las opciones de Laso pasan por mentalizar a sus jugadores para un último esfuerzo defensivo en una defensa que no han puesto en práctica apenas. Quizás el twitt de Rudy Fernández, en el que se alegra por la llegada de la final, pero se queja de lo que tarda la liga en terminar, sea clave para mostrar lo difícil que lo tiene Laso para mentalizarlos. Y es que no es lo mismo llegar con hambre de títulos como el Barça, que llegar con el estomago lleno y empachado por lo conseguido la temporada pasada.

En el apartado televisivo. Un año más… decepción. Al igual que la temporada pasada, los aficionados están indignados con los horarios. Hay que preguntarle a TVE qué le ha hecho el baloncesto y más concretamente los aficionados al baloncesto. En un ente público que no tiene razón de ser en una Europa abierta a lo privado, la televisión pública de este país se nutre de contenidos gratuitos, que ven muchos aficionados, para despreciarlos… a los dos, a los aficionados y a los contenidos. El futbol está detrás y los directivos de TVE también. No es posible que se gasten 30 millones en una liga de futbol o se regale un millón a Movistar+ por dar resúmenes de la F1 y se retrasmita la final en uno horarios tan indecentes. Porque la mayoría de los aficionados que siguen el baloncesto se encuentra en un franja comprendida entre los 40 y 50 años, así lo dice el informe que maneja Endesa para justificar su patrocinio de la liga, y esta mayoría de aficionados trabaja y  tendrá muchas dificultades para llegar a casa y ver los partidos en directo. ¿Era tan difícil programarlos a las 21 horas o a las 20.45 como los horarios de la Champions del Futbol? La respuesta es no. Salvo que intereses creados por la Liga Profesional de Futbol o los directivos de TVE primen para manipular los niveles de audiencia en su propio beneficio. Gana Movistar+, pero estos también tienen su parte de culpa, al igual que los directivos de la ACB. Con unos horarios así, todos son culpables, pero solo el aficionado pierde.

Todos los partidos a unas horas disparatadas como colofón a lo que han sido los horarios de esta temporada. Ver captura de pantalla.

FC Barcelona Lassa - Real Madrid: la rivalidad por antonomasia. Tomic contra Ayón como paradigma del juego. Porque el Madrid se fue de Tomic y el Barça se fue de Ayón. La pintura tendrá la clave y Tomic no debe rehuir responsabilidades. Es el referente del juego blaugrana. Si juega él, juega el Barça. En frente Ayón, para poner las cosas muy difíciles al Barça y hacer que el juego exterior madridista se sienta más libre a la hora de tirar sabiendo que el titán de Nayarit domina la pintura. Los enfrentamientos entre Laso y Pascual ya son un clásico por encima de la rivalidad… me refiero a los enfrentamientos de estos entrenadores con la afición. Lo dicho, todo un clásico.
Dentro de la clasificación que se ha manejado este año: indispensable, pendientes del resultado o fundamental, para indicar el interés de un partido para verlo por la televisión, esta final no se clasifica porque lo hace por sí sola. Aunque de hacerlo habría que hacerlo con esta frase: Hagan sus apuestas porque no hay más. 

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